Elecciones Legislativas 2021
Gerardo López: "De ellos no se habla"
Cada vez que los dictadores se apoderaron del poder en la Argentina, fueron uno de los primeros blancos entre las instituciones prohibidas. En cada vuelta de la democracia, las ceremonias de jura de sus integrantes se convirtieron en verdaderas fiestas cívicas. Pero el desgaste de la relación entre la clase política y los votantes, los arrastró en una pendiente en descenso.
Son los legisladores; integrantes de un poder clave para el funcionamiento de la democracia pero que de la mano del creciente desinterés de muchos por la política, su tarea pareciera cada vez más diluida para la luz púbica.
No sólo es un tema de la gente, de los votantes: las mismas fuerzas políticas que los llevan como candidatos, relegaron a un plano irrelevante la difusión de los nombres que postulan para sentarse en una banca y las propuestas que llevan…en caso de tenerlas.
Este domingo cientos de miles de ciudadanos entrarán el cuarto oscuro sin saber que van a elegir por un lado a legisladores por distrito único y por el otro a representantes departamentales para la Unicameral. Que en total consagrarán a 70 parlamentarios provinciales, que duran cuatro años en sus bancas, que sus períodos comienzan y terminan al mismo tiempo que las autoridades del Poder Ejecutivo. Y que perciben una dieta de alrededor de 100.000 pesos. Desconociendo esos datos básicos, la mayoría los marcará con una tilde, dejará su voto en la urna y se volverá a su casa.
Para adelante seguirá siendo materia pendiente devolverle peso institucional y más protagonismo democrático a un cuerpo que es visto desde afuera como un recinto donde las minorías tienen escasas posibilidades de profundizar determinados debates, frenar iniciativas y contrarrestar los proyectos que llegan ya armados a la discusión.
La legislatura unicameral de Córdoba está cumpliendo sus primeros 18 años desde que reemplazó a aquellas cámaras de diputados y senadores, con el argumento de reducir “el costo de la política”. Que en paralelo haya menguado su peso político no es buena noticia, 36 años después de la recuperación de la democracia.
La responsabilidad no descansa solo en “los políticos”; empieza en cada uno de nosotros con la toma de consciencia bastante antes del momento de meternos al cuarto oscuro.