Un violento episodio ocurrido a la salida del boliche El Bosque terminó con un joven de 21 años gravemente herido y con una fractura de mandíbula que requiere cirugía urgente. El hecho sucedió el sábado alrededor de las cinco de la mañana, cuando Sebastián Gómez Tejada fue atacado por una patota luego de intervenir para defender a un amigo.
Según relató el propio joven, todo comenzó dentro del local bailable, cuando uno de sus amigos pisó accidentalmente a otro chico. Aunque pidieron disculpas, el grupo se retiró molesto. La situación escaló al momento de la salida, cuando comenzaron las agresiones.
Sebastián contó que, al ver que a su amigo lo habían tirado al piso y le pegaban patadas en la cara, decidió intervenir porque temió por su vida. En ese momento fue rodeado y golpeado por varias personas. Tras caer al suelo, recibió una patada que le provocó la fractura de mandíbula. Explicó que tiene una fisura y una quebradura en la zona lateral del rostro, lo que le genera un intenso dolor y dificultades para hablar y alimentarse.
El joven describió que en esos segundos sintió enojo y miedo, y que pensó que la situación podía terminar en una tragedia mayor. Aseguró que no conocían a los agresores y que ya realizaron la denuncia, además de solicitar el relevamiento de cámaras de seguridad para poder identificarlos.
Su amigo también resultó herido y debió recibir cinco puntos de sutura en la cabeza, aunque se encuentra fuera de peligro.
Tras la agresión, Sebastián fue trasladado al Hospital de Pronta Atención Cura Brochero y luego derivado al Hospital de Urgencias, donde confirmaron la fractura y le indicaron una intervención quirúrgica con colocación de placas de titanio.
La prótesis necesaria para la operación tiene un costo aproximado de 2.300.000 pesos. Si bien existe la posibilidad de que el sistema público cubra el procedimiento, la familia teme que la demora en la provisión del material, que podría extenderse hasta dos meses, complique la recuperación.
Actualmente, Sebastián no puede trabajar. Se desempeña como delivery, pero el dolor y la imposibilidad de masticar o hablar con normalidad le impiden retomar su actividad. Solo puede alimentarse con comidas licuadas.
Su madre, Carolina Tejada, señaló que el impacto pudo haber sido aún más grave y que la fractura se produjo mientras su hijo estaba en el suelo. Contó que cuando recibió el llamado estaba durmiendo y que la noticia la desbordó de angustia e impotencia. La familia inició una campaña solidaria para reunir el dinero necesario y habilitó un alias para recibir colaboraciones, mientras continúa el reclamo para que se identifique a los responsables del ataque.