Un nuevo hecho de inseguridad protagonizado por menores se registró este miércoles en una despensa del barrio Güemes, sobre calle Richardson, a pocos metros del Hospital Misericordia. Los involucrados serían chicos que, según se observa en las imágenes, no superarían los 15 años de edad.
Todo ocurrió cuando un grupo de cuatro menores ingresó al local y consultó el precio de un jugo. Instantes después, la dueña advirtió que se retiraban sin pagar y constató que uno de ellos se había llevado una botella, valuada en unos 2.000 pesos. Ante la situación, dio aviso inmediato a la Policía.
A los pocos metros del comercio, efectivos lograron interceptar a los chicos y regresaron con ellos al local. Fue allí donde se produjo un episodio insólito: en actitud desafiante y con los uniformados presentes, uno de los menores le dijo a la comerciante:
“Señora, ¿me puede cobrar el jugo que me robé?”
Lejos de terminar ahí, el adolescente lanzó una amenaza que dejó atónitos a los presentes:
“Soy menor y voy a volver para llevarme todo.”
La dueña del comercio relató que, al intentar recuperar el producto, fue agredida verbalmente y empujada por una niña que acompañaba al ladrón. “Empezaron a insultarme, a intentar pegarme y a burlarse. Cuando el jugo se le empezó a caer del pantalón, lo abrieron y comenzaron a tomarlo”, contó.
La mujer explicó que finalmente decidió vaciar la botella porque ya había sido abierta, mientras aguardaba la llegada de la Policía. Luego, los menores escaparon del lugar continuando con insultos y acusándola falsamente de haberles roto un celular.
“Yo no hago la denuncia por un jugo. El problema es que entran a robar y saben que no les pasa nada”, expresó la comerciante, visiblemente indignada. Además, sostuvo que los menores son conscientes de que no pueden ser sancionados: “Saben que son intocables y que pueden hacernos daño gratis”.
En ese contexto, la mujer también reveló que uno de los chicos, de apenas 13 años, utilizó términos propios del ámbito delictivo al hablar con la Policía, asegurando que ella “quería armarle una causa”, lo que, según remarcó, refleja una preocupante naturalización de la violencia y el delito a tan corta edad.