La Justicia condenó a prisión perpetua a Adrián Pérez Tica, de 54 años, por el femicidio de su pareja, Rosana Silvina Rotchen, de 51. El crimen ocurrió el 15 de abril de 2025 en la localidad de Los Reartes, donde ambos se habían instalado tras mudarse desde Rosario en busca de una vida más tranquila.
La sentencia fue dictada en un juicio abreviado realizado en los Tribunales de Río Tercero. El acusado, que se encontraba detenido en el Complejo Carcelario de Bouwer, fue declarado culpable de homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.
Durante la audiencia, el juez consultó al imputado si sentía arrepentimiento por el crimen. El hombre respondió de manera irónica, lo que generó malestar entre los presentes y provocó que el magistrado ordenara que volviera a sentarse.
Tras conocerse el fallo, la familia de la víctima expresó alivio por la resolución judicial, aunque reconocieron que el proceso fue emocionalmente impactante. La hija de Rotchen estuvo presente en la audiencia y relató que el acusado evitó mirarla durante el encuentro en el tribunal.
El femicidio ocurrió luego de una discusión entre la pareja. Pérez Tica asesinó a Rotchen con un disparo de escopeta dentro de la vivienda que compartían. Después del crimen, colocó el cuerpo en la caja de su camioneta y permaneció en la galería de la casa consumiendo alcohol.
El propio agresor se comunicó con los hijos de la mujer, que se encontraban en Rosario, y les informó lo ocurrido. Fue la hija de la víctima quien dio aviso a la Policía de Córdoba desde Santa Fe. Cuando los efectivos llegaron al domicilio encontraron al hombre en el lugar. Aunque intentó resistirse, finalmente fue reducido y detenido. Dentro de la vivienda los agentes se encontraron con la escena del crimen.
La investigación también reveló que el condenado tenía antecedentes de violencia de género con una expareja. En el caso de Rotchen no existían denuncias previas por agresiones físicas, aunque se determinó que la mujer había sufrido episodios de violencia psicológica. Poco antes del asesinato, ella había manifestado su intención de terminar la relación, una decisión que el agresor no aceptó.