La historia de Ezequiel Luján es un ejemplo de resiliencia. El recolector de residuos cordobés sufrió un grave accidente laboral en julio de 2024 que cambió su vida para siempre: una topadora lo atropelló mientras trabajaba y le provocó heridas de extrema gravedad que derivaron en la amputación de su pierna izquierda.
Tras el hecho, Luján permaneció más de dos meses internado y debió atravesar varias intervenciones quirúrgicas debido a una severa infección que obligó a realizar nuevas amputaciones. Luego comenzó un largo y exigente proceso de rehabilitación, tanto físico como emocional, para adaptarse a su nueva realidad.
En ese camino, el apoyo de su familia fue fundamental. También lo motivó profundamente el nacimiento de su nieto Salvador, un impulso que lo llevó a proponerse volver a ponerse de pie y recuperar su independencia.
Con una prótesis y luego de un corto período de entrenamiento, Luján decidió afrontar un desafío que parecía impensado meses atrás: participar en la Maratón de Córdoba. Allí logró completar cinco kilómetros —corrió cuatro y caminó uno— y transformó una fecha marcada por el dolor en un símbolo de superación personal.
Su historia se convirtió así en un ejemplo de esfuerzo y fortaleza, demostrando que, incluso después de las experiencias más difíciles, es posible reconstruir la vida y seguir adelante.