El trágico episodio ocurrió anoche en el barrio Villa Belgrano, donde el suboficial Luis Azabal murió tras ser baleado por el hombre al que intentaba proteger. El fiscal del caso determinó que el dueño de casa, un empresario tecnológico, actuó bajo la figura de legítima defensa privilegiada al confundir al uniformado con un delincuente.
La fiscalía decidió revocar la imputación inicial de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Esta medida permitió que Paolo Zambelli, el analista de sistemas de 39 años, recuperara su libertad de forma inmediata. Los investigadores confirmaron que el hombre disparó al creer que los ladrones seguían dentro de su vivienda.
El incidente se produjo cuando el suboficial Luis Azabal ingresó a la propiedad para buscar a los delincuentes que habían asaltado al empresario. En medio de la oscuridad y la tensión del robo, el propietario abrió fuego contra el policía sin identificar su uniforme. A pesar de los esfuerzos médicos, el efectivo policial falleció poco después del impacto.
Paolo Zambelli es un conocido empresario analista en sistemas de software que reside en la zona norte de la ciudad. Según las pericias, el hombre utilizó su arma en un estado de pánico tras haber sufrido el ingreso de criminales a su hogar. La justicia analizó las pruebas de la escena para modificar la carátula al entender que no hubo intención de matar a un policía.
La legítima defensa privilegiada es una presunción legal basada en el Artículo 34 del Código Penal Argentino. Esta figura justifica automáticamente el accionar de quien repele un ingreso nocturno por escalamiento o fractura en su hogar. La norma protege a quien encuentra un extraño dentro de su casa, siempre que exista resistencia, sin importar el daño causado.