La Iglesia de Córdoba manifestó su preocupación por la ordenanza municipal que prohíbe la actividad de los naranjitas y limpiavidrios en la vía pública, al considerar que afecta directamente a personas que dependen de esos ingresos para subsistir.
A través de referentes de la Pastoral Social, la institución expresó que la medida impacta especialmente en los sectores más vulnerables, en un contexto económico complejo, y puede profundizar situaciones de exclusión al eliminar una fuente de trabajo informal.
En ese marco, el sacerdote Munir Bracco, quien encabeza la Pastoral Social y la Vicaría de los Pobres, planteó la necesidad de contemplar la realidad de quienes recurren a estas actividades para cubrir necesidades básicas como la alimentación.
Frente a este escenario, la Iglesia anticipó que elaborará un documento técnico para presentar ante los concejales, con el objetivo de promover alternativas orientadas a la reinserción laboral, en lugar de la prohibición total de la actividad.
Además, desde el espacio remarcaron la importancia de diferenciar entre situaciones delictivas y aquellas vinculadas a la búsqueda de un ingreso diario, y señalaron que el Estado debe intervenir con políticas que aborden esa distinción de manera clara.