En el marco de la investigación por amenazas en escuelas de Córdoba, la Justicia intervino en un caso que generó fuerte preocupación: un adolescente de 13 años fue identificado por su presunta vinculación con la llamada comunidad TCC (True Crime Community) y por la posesión de material sensible.
El caso salió a la luz a partir del análisis de conversaciones detectadas en un teléfono en la ciudad de Río Cuarto. En esos intercambios, el menor expresaba ideas violentas y recibía mensajes de apoyo por parte de otros integrantes del grupo.
Con esos elementos, la fiscal Penal Juvenil Norma Scaglia ordenó un allanamiento en una vivienda de la ciudad de Córdoba. Durante el procedimiento, se secuestraron elementos que encendieron las alarmas: un cuaderno con anotaciones vinculadas a la fabricación de explosivos, además de cuchillos de caza y una navaja.
De acuerdo con la investigación, en los espacios virtuales donde participaba el adolescente se promovían conductas violentas y se alentaban este tipo de acciones como forma de resolver conflictos personales.
Tras el operativo, el menor fue trasladado a un centro de salud mental especializado, donde permanece bajo seguimiento profesional. En tanto, sus padres manifestaron sorpresa por la situación y aseguraron desconocer las actividades de su hijo.
La causa continúa en manos de la Justicia, que busca determinar el alcance del caso y si existía una posible planificación de un ataque en el ámbito escolar.