Nadie hubiera querido llamar a la Policía reconociendo que estaban rompiendo la cuarentena, pero el desenlace de la fiesta fue demasiado grave como para reparar en un delito menor comparado con un asesinato frente a una treintena de testigos.
Luis Eduardo Suárez agonizaba baleado en la cabeza cuando alguien dio aviso a la Policía dando cuenta del drama ocurrido en la de Olaen, ubicada en el Valle de Punilla a 132 kilómetros de la capital cordobesa. Menos de un día sobrevivió Suárez internado en el Hospital Domingo Funes de Cosquín, pero murió ayer y la investigación viró apuntando hacia otro Suárez: Pedro, el hermano gemelo de la víctima.

Cuando llegaron los efectivos policiales ya no había tanta gente en la reunión donde era evidente el alto consumo de alcohol y los relatos no eran concordantes. Mientras algunos sostenían que Luis Eduardo se había suicidado, otros se pronunciaban por un disparo accidental mientras manipulaba un revólver.
Hasta que la conciencia de uno de los testigos quebró el relato que desvinculaba a Pedro y el hermano gemelo terminó detenido en la comisaría de La Falda e imputado por la fiscal de Instrucción Paula Kelm, por el delito de homicidio calificado por el uso de arma de fuego.
Foto de portada: Ministerio Público Fiscal de Córdoba