La localidad de Pilar, a unos 40 kilómetros de la ciudad de Córdoba, atraviesa horas de profundo dolor tras confirmarse el fallecimiento de Iris Blanco, de 33 años, quien permanecía internada desde hacía más de dos semanas luego de haber sido golpeada por su pareja.
La agresión ocurrió el 14 de febrero. Según la investigación, la mujer fue atacada por Ernesto Romagnoli, de 36 años. En un primer momento fue asistida en un centro de salud local y, debido a la gravedad de las lesiones, derivada al Hospital Misericordia de la capital provincial, donde finalmente murió como consecuencia de los traumatismos sufridos.
Romagnoli fue detenido el 15 de febrero en una vivienda de calle Zenón López al 1300, en Pilar. Tras el fallecimiento de la víctima, la Fiscalía de Río Segundo, a cargo de Patricia Baulies, recaratuló la causa como femicidio. El acusado ya contaba con antecedentes por violencia de género.
En medio del dolor, familiares de Iris brindaron testimonios estremecedores. “Quedaron cuatro niños sin su mamá y esto no puede quedar así porque los niños están sufriendo. Nunca pensamos que iba a terminar así”, expresó una allegada. Y agregó: “Era una muy buena mamá, una buena amiga, compañera. No entendemos qué maldad tuvo para hacerle todo esto”.
La mujer relató que hasta el lunes pasado el corazón de Iris aún latía, pero sufrió un paro respiratorio que la dejó en coma. “Todos rogamos que se despertara, pero no lo logró”, lamentó.
Además, denunció un presunto contexto de violencia previo. “La tenía dopada, la encerraba. Cuando nos enteramos, la encontraron con 40 kilos, desnutrida, perdida. No se acordaba ni quién era ni dónde estaba”, afirmó. Según su testimonio, un fuerte golpe en la cabeza le provocó hidrocefalia, cuadro que complicó aún más su estado de salud.
También sostuvo que los hijos de la víctima habrían sufrido agresiones verbales por parte del acusado. “Los insultaba, los trataba mal. Cuando le colocan una perimetral fue porque los chicos también estaban siendo afectados”, aseguró.
Iris era enfermera y trabajaba en el Hospital de Río Segundo. Era madre de cuatro hijos de 14, 11, 9 y 3 años. “Ahora voy a tener que cumplir ese rol para no dejarlos solos y estar de pie por ellos. Lo único que pedimos es justicia”, concluyó su familiar.
El caso generó una profunda conmoción en Pilar y en Río Segundo, donde vecinos, compañeros de trabajo y allegados despidieron a la joven y reclamaron que el hecho no quede impune.