*

Córdoba

Portada  |  01 julio 2022

Femicidio de Cecilia Basaldúa: hoy se conocerá la sentencia, la familia no quiere una injusticia

Por el asesinato, ocurrido en abril de 2020 en Capilla del Monte, está acusado el albañil Lucas Bustos. Para la familia de la víctima, es un “perejil” al que le adjudican el hecho sin pruebas.

Cuando aún se espera la información que pueda aportar el ADN aportado por la querella (acusador privado), con chances de abrir una nueva línea de investigación ya desestimada por la fiscal Paula Kelm, el proceso sigue sin pausas: habrá alegatos finales y sentencia la jornada de hoy.

La querella de la familia de la víctima aún tiene muchas dudas sobre la investigación y lo que sucedió durante el juicio. 

El único acusado es Lucas Bustos, un peón de albañil, cuya única prueba en su contra es su confesión en comisaría bajo presuntos apremios ilegales. Por este motivo la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación se constituyó en querellante. 

Para la querella, se indicó que no hay prueba directa contra el imputado, sino indicios. Se incorporó a la causa, un testimonio donde Bustos afirma que "nunca dijo ser el autor de la muerte de Cecilia". 

Bustos estuvo dos años en prisión preventiva y recuperó su libertad el 9 de junio a pedido de su defensa y ante la falta de nuevos argumentos para sostener la medida del fiscal de Cámara, Sergio Cuello. 

Para la familia de Cecilia, un hombre de apellido Mainardi, dueño de la casa donde se alojaba la víctima al momento de desaparecer, tiene mucho que explicar, como que consideran es el principal sospechoso. En su momento cuestionó la forma de vida de Cecilia, sus creencias y hasta su familia. Peor aún, borró conversaciones de su celular, evidencia que era clave para saber lo que pasó.

Aseguró que vive en Rosario, donde trabaja de remisero y negó conocer a alguna persona de la fuerza policial. Expresó que conoció a Cecilia el 24 o 25 de marzo de 2020, a través de su amiga -desde hace 25 o 30 años- Viviana Juárez. 

Vale recordar que Mainardi obtuvo el permiso para viajar a Rosario, Santa Fe, de la fiscal Paula Kelm antes del crimen, en plena cuarentena que impedía el traslado en el país por la pandemia del Covid. 

La policía también está bajo sospecha de la familia. Se hace foco en los efectivos que tomaron la declaración en comisaría de la confesión de Bustos.  Según la querella, el relato está "guionado". 

Además el fiscal apartó a uno de los jurados por haber sido policía, sin embargo el presidente del Tribunal, Carlos Escudero, también perteneció a la fuerza  entre 1981 y 1997. 

Con más dudas que certezas, sobre todo de la familia que no quiere un acto injusto para reparar el daño causado, el juicio llega a su fin.

Comentarios