La situación de tensión en Jujuy escaló rápidamente durante la noche del lunes frente a la Casa de Gobierno. Lo que comenzó como una concentración de policías y familiares en reclamo de mejoras salariales terminó en disturbios, pedradas y un intento de ingresar por la fuerza al edificio oficial. El conflicto se desató tras el rechazo de los agentes al aumento dispuesto por la administración provincial, en un contexto de fuerte malestar social.
La movilización inició de forma pacífica durante la tarde en las inmediaciones de la plaza central. Sin embargo, con el paso de las horas, un grupo de manifestantes comenzó a quemar gomas y a lanzar pirotecnia contra la sede gubernamental. Los efectivos reclaman un aumento salarial del 50 por ciento para equiparar sus ingresos a la canasta básica actual.
Los momentos de mayor violencia ocurrieron cuando los manifestantes intentaron derribar las rejas perimetrales de la Casa de Gobierno. Hubo forcejeos constantes y lanzamientos de piedras que provocaron daños materiales visibles en la estructura del patrimonio histórico. Los familiares de los agentes encabezaron el reclamo ante la falta de respuestas satisfactorias por parte de las autoridades locales.
Mientras la violencia crecía en San Salvador de Jujuy, el gobernador Carlos Sadir se encontraba en Nueva York. El mandatario provincial integra la comitiva oficial que acompaña al presidente Javier Milei en su gira internacional. Esta ausencia física del titular del Ejecutivo alimentó el descontento de los sectores que exigen una mesa de diálogo inmediata.
Desde el entorno oficial emitieron un comunicado donde llamaron a la paz social y al respeto por las instituciones. "El Gobierno de Jujuy hace un llamado a la calma y la paz social, al tiempo que reafirma la firme voluntad de diálogo y consenso", señalaron las fuentes oficiales. Además, tildaron de "minúsculo grupo sectario" a quienes protagonizaron los destrozos en el edificio público.
El conflicto persiste debido a que los gremios y grupos autoconvocados consideran insuficiente la propuesta de la provincia. La oferta oficial no alcanzó el piso del 50 por ciento solicitado originalmente por el personal de seguridad activo y retirado. Los voceros de la protesta advirtieron que mantendrán las medidas de fuerza hasta obtener una mejora real en sus haberes.
Por su parte, el Ejecutivo provincial aseguró que no permitirá que se reinstale un clima de confrontación y prepotencia en la provincia. "El reclamo legítimo nunca puede ser excusa para el vandalismo", sentenciaron en el documento difundido a los medios de comunicación. Se espera que en las próximas horas se convoque a una nueva instancia de negociación para destrabar la crisis.