Mariano Ojeda, el médico argentino que cruzó el océano para operar gratis a más de 100 chicos en África

El cirujano convirtió su vocación en un puente solidario que une Argentina con África. Desde 2019 viaja para realizar cirugías pediátricas gratuitas y capacitar a profesionales locales, en una experiencia que marcó su vida.


19 feb, 2026 19:21
Actualidad: Mariano Ojeda, el médico argentino que cruzó el océano para operar gratis a más de 100 chicos en África

En 2002, con apenas 25 años, Mariano Ojeda se recibió de médico. Ese mismo año comenzó la residencia en el Hospital Infantil de Córdoba, dando los primeros pasos de un camino profesional que, con el tiempo, lo llevaría mucho más lejos de lo que imaginaba. “Nací en una familia de médicos cordobeses”, cuenta. Y agrega: “Fueron esos padres, médicos viejos, que me inculcaron la pasión. Y no lo hice porque me lo inculcaron sino porque no vi otra forma de vivir la vida”.

Esa convicción, más que una herencia, fue una elección profunda. La medicina no apareció como una imposición sino como una forma natural de estar en el mundo. Sin embargo, la curiosidad y el deseo de crecer lo empujaron a salir. “El empuje de Córdoba, del crecimiento permanente, me hizo necesitar ver otras cosas. Tuve la suerte de ir a Francia para aprender otras técnicas, ver el trabajo científico”, relata. Esa experiencia amplió su mirada y fortaleció su formación quirúrgica.

La Rioja, Córdoba, Francia, Neuquén o África: para Ojeda, el lugar es circunstancial. La vocación es constante. Y esa vocación tiene un destinatario claro: los más chicos. En 2019, junto a su padre, decidió dar un paso que cambiaría su historia profesional y personal. “Mi papá me dijo: ‘vamos, vamos a África’ y sin pensarlo mucho fuimos. Allí la gente necesita mucho”, recuerda.

Ese primer viaje fue una bisagra. “Una primera experiencia muy fuerte, muy linda, que nos marcó de por vida a mi papá y a mí, hacer algo juntos, y volvimos a mejorar”, dice. Desde entonces, comenzaron a realizar cirugías pediátricas gratuitas en comunidades con escasos recursos. Más de 100 chicos fueron operados gracias a ese compromiso que combina conocimiento, entrega y humanidad.  

Con el tiempo, el proyecto creció. En el siguiente viaje se sumó un anestesista al equipo y el objetivo se amplió: no solo operar, sino también enseñar. “Además enseñaron para que allá pudiesen hacerlos por sí mismos”, explica Ojeda, convencido de que la verdadera ayuda es la que deja capacidad instalada.

Ahora continúa el camino solo, ya que su padre debió retirarse producto de su edad y el avance de un diagnóstico de Alzheimer. Porque para Mariano Ojeda la medicina no es solo una profesión: es un compromiso que no reconoce fronteras.

 


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