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Portada  |  06 julio 2022

El increíble y peligroso mundo de las réplicas

Están de moda y son iguales a las originales. No matan, pero asustan. Para algunos es un juguete, para otros una herramienta para delinquir.

“En barrio de ricachones, sin armas ni rencores…” con ese mensaje, los ladrones del “robo del siglo” confesaban que las armas que habían utilizado para mantener cautivos a los rehenes y expectante durante horas a los cuerpos especiales de la policía eran de juguete. Es que el agravante de la pena por utilizar una réplica es mucho menor que si el delito fuese con un arma de fuego. Como en aquel robo, muchos delincuentes utilizan las réplicas de armas para amedrentar a sus víctimas y morigerar la pena si son detenidos.

¿Para qué se hacen las réplicas?

El mundo de las réplicas está en crecimiento a partir de la difusión de un juego llamado Airsoft, en el cual sus jugadores simulan situaciones de guerra. A diferencia del Paintball, en el Airsoft se busca generar una recreación lo más real posible. Desde la indumentaria, hasta las armas son réplicas de las que en verdad se usan en los conflictos bélicos. Además por la perfección que logran estas réplicas, que no pueden disparar municiones fatales, también son utilizadas por las fuerzas de seguridad y por producciones artísticas como utilería. Un local especializado vende en promedio 500 réplicas por mes.

Sin embargo, a menudo también son utilizadas por los delincuentes para cometer delitos violentos. Es por eso que existen también limitaciones y controles para la venta y portación de estas réplicas. La ley 24.703 establece que estas réplicas sólo pueden ser comercializadas en locales especializados, armerías y casas de camping y que los compradores deben ser mayores de 18 años. Más allá de que se las considere juguetes, no pueden ser compradas en jugueterías ni por menores sin supervisión. Además quienes las compran deben trasladarlas desarmadas, con un capuchón que las identifica y en un estuche especial. Es que para los protocolos policiales, hasta corroborar que se trata de una réplica, son armas de fuego.

Aunque los delitos con réplicas tienen menores penas que los delitos con armas de fuego, su utilización es un agravante en el código penal y las penas pueden ir de los 3 a los 10 años de prisión.

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