Avanza la investigación por el violento choque ocurrido en la zona de médanos conocida como La Frontera, en Pinamar, donde resultó gravemente herido Bastian Jeréz, un niño de 8 años que continúa internado en Mar del Plata. Las pericias toxicológicas confirmaron que dos de los conductores involucrados circulaban con alcohol en sangre al momento del impacto.
Los análisis se realizaron en el Laboratorio Químico de la Policía Científica de Dolores, sobre muestras extraídas tras el siniestro y resguardadas bajo cadena de custodia. El objetivo fue establecer si los conductores del UTV y de la camioneta Volkswagen Amarok habían consumido alcohol o drogas.
Según los resultados incorporados al expediente, la mujer de 24 años que conducía el UTV presentó una alcoholemia de 0,41 gramos por litro de sangre, mientras que el chofer de la camioneta registró 0,25 gramos. Ambos valores infringen la normativa de alcohol cero vigente en la provincia de Buenos Aires.
En cambio, el examen practicado a Maximiliano Jeréz, padre del niño y tercer imputado en la causa, dio resultado negativo. Tampoco se detectaron estupefacientes en ninguno de los tres conductores.
El choque se produjo el lunes 12 de enero, cuando el UTV en el que viajaba Bastian junto a su familia colisionó con la camioneta en plena zona de médanos. El niño sufrió heridas de extrema gravedad y fue sometido a múltiples cirugías. Tras una primera atención en Pinamar, fue derivado en helicóptero sanitario al Hospital Materno Infantil de Mar del Plata, donde permanece internado en terapia intensiva. El último parte médico indicó que fue intervenido por sexta vez, con una fijación cervical y una traqueotomía, y que su estado es estable.
Mientras tanto, la causa judicial continúa con pericias mecánicas sobre ambos vehículos y el análisis de responsabilidades penales. En ese marco, la fiscalía mantiene imputado al padre del menor por lesiones culposas, al considerar que podrían no haberse respetado las condiciones de seguridad durante la circulación en el área.